Todos los viernes del mundo
José Antonio Gargallo (Calanda, 1973), que ha publicado la novela La vida prometida (2019), es un narrador y poeta fuera de lugar. Ahora que tanto se habla de la España vacía o vaciada como si se tratara de un Far West en vías de extinción o de transición a un mero decorado de Spaghetti western, él se presenta como un narrador del revés de la trama, un tipo inquieto, que ha formado parte del grupo de rock desinteresadamente libre, que se dedica a la fotografía y que mantiene a la vez campos de olivos, de almendros y de melocotones. La definición más probable para Gargallo es la de un hombre del Renacimiento, con conciencia global y trágica, que ya viene de vuelta de todo lo que en la ciudad comienza a inquietarnos. José Antonio Gargallo va siempre tres pasos por delante de nosotros, pero nadie lo nota... hasta que lo lee.
Tras La vida prometida el escritor y fotógrafo calandino publicó en 2022 Todos los viernes del mundo, en la que combina sus grandes pasiones, el cine y la literatura.
Todos los viernes del mundo la protagoniza Rodolfo, un argentino en España, que es dueño del último videoclub. En medio del olvido social que sufre su negocio, un día es diagnosticado de Alzheimer. Entonces decide escribir sin saber el qué ni el para qué, solo teniendo claro que no lo dejará mientras pueda sostener una conversación con su cuaderno y sin saber que ese camino hacia el olvido, no encontrará nada de verdadero valor que merezca la pena recordar, salvo, quizá su propia existencia.
José Antonio Gargallo ha escrito una novela que toca nuestra fragilidad y nos presenta la memoria de toda una vida como algo con tan poco valor como un juguetee olvidado, que queremos hacer pasar por nuevo y que solo adquiere sentido desde la mirada de quien ya lo tuvo entre los dedos.
Todos los viernes del mundo, escrita desde el humor, el cine y la sensibilidad descarnada, nació de un impulso reivindicativo, que se convirtió en un falso diario, basado en un personaje real: el dueño del último videoclub de la provincia de Teruel.
Opinión personal
Rodolfo es un argentino afincado en España al que han diagnosticado Alzheimer. Decide entonces escribir todo en un cuaderno. Todos los viernes del mundo es el libro que recopila esos cuadernos, donde anota lo que vive en el momento en que lo está viviendo, porque sabe que lo olvidará si no lo hace de inmediato.
Saco el bolígrafo y la libreta del bolsillo trasero de mi pantalón y lo escribo todo. Cualquier sitio y momento es bueno para escribir. Cuanto antes escribo menos me olvido, menos lo olvido, menos me cansa, más sé que será verdad y por lo tanto más me le puede importar la historia a quien sea.
La historia está basada en una persona real: el dueño del último videoclub de la provincia de Teruel, el Videoclub Alcañiz. El autor pasaba por allí todos los viernes (de ahí el título) para alquilar películas que ver el fin de semana.


